Los Guardianes de la Seguridad

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Los guardianes de la seguridad

Deambulando manzana a manzana, las brillantes calles se desplegaban ante ella. La gran fascinación por este entorno carnoso hizo que Aria se encontrara con un grupo llamado los Guardianes. Eran, en cierto modo, protectores de Bitcoin, garantizando que esta zona estuviera a salvo de ladrones y piratas informáticos. Se enteró de que las claves privadas son súper, una especie de contraseñas secretas sagradas, y que los monederos deben mantenerse a salvo. Los guardianes le explicaron que era responsabilidad suya mantener a salvo el Bitcoin y la invitaron a seguir con ellos para saber más.

A su llegada a Criptópolis, donde residirían los Guardianes, Aria quedó sin duda impresionada por los enormes edificios que había por todas partes. Avanzados, con elementos de seguridad de última generación que reflejaban cómo la protección formaba parte del paisaje digital de Bitconia. Los otros Guardianes son amables y la invitan a unirse a ellos mientras le explican su trabajo.

Los Guardianes explicaron pacientemente cómo la naturaleza descentralizada de Bitcoin significaba que los hackers nunca podían tener un único punto de fallo para atacar. En cualquier caso, necesitaban proteger a la gente de diversas amenazas, como los ataques de phishing y malware hasta las más internas, como los fraudes internos. Aria escuchaba atentamente mientras le hablaban, explicándole las claves privadas y los monederos fríos seguros.

Las claves privadas son como huellas digitales, dijo Dartholomeus, uno de los Guardianes más antiguos. Son identificadores únicos que prueban la propiedad sobre tus Bitcoins. Si los pierdes, no podrás acceder nunca más a tus monedas.

Dartholomeus creó una de las llaves infinitas en abundancia y se la dio a Aria. Sus ojos se abrieron de bendición y comprensión. Entonces se dio cuenta de que, a partir de ese mismo momento, su clave privada se interponía entre sus monedas y un probable robo: una clave con la que podrá preservar todo su valor e información futuros. Los Guardianes subrayaron lo valiosas que eran estas claves y lo seguras que debían estar, con contraseñas fuertes y mantenidas fuera de línea.

Por último, Dartholomeus enseñó a Aria a configurar una cartera segura. Tomando algo parecido a un dispositivo, el más seguro y fiable disponible en ese momento, «Las billeteras son como taquillas digitales -explicó otro Guardián-. Almacenan tu Bitcoin y lo mantienen alejado de miradas indiscretas». Aria investigó los distintos tipos de monederos, ya fueran monederos de software en caliente, monederos de hardware en frío o monederos de papel en los que se podían escribir 12 o 24 palabras para recuperar Bitcoin en el futuro. Descubrió que todos estos enfoques tienen sus pros y sus contras.

Los Guardianes también habían introducido monederos multisig que requerían varias firmas para que la transacción se llevara a cabo. Se habían tomado medidas de seguridad adicionales contra robos y fraudes. Aria quedó impresionada hasta tal punto por la sofisticación de las medidas de seguridad en Bitconia y por tanta dedicación por parte de los Guardianes que las implementaban y mantenían.

Y con cada hora que ha pasado entre estos guardianes, Aria comprendió bien que el trabajo implicaba mucho más que conocimientos técnicos: una profunda percepción psicológica, cuánto enseñar a los usuarios las mejores prácticas sin enterrarlos en jerga. Son los tutores de los Bitcoiners sobre cómo intentar alcanzar la libertad digital.

Aria preguntó si podía ser Guardiana por un día y conocer su trabajo; ellos aceptaron. Les siguió durante las 24 horas siguientes mientras vigilaban la red Bitcoin, viendo cómo investigaban transacciones sospechosas, trabajaban con las fuerzas de seguridad para resolver incidentes y asesoraban a los usuarios que habían perdido el acceso a sus monedas.

Al final de su estancia con los Guardianes, Aria necesitaba darse cuenta de que el aprecio por la seguridad en Bitconia sería clave. Necesitaba descubrir por sí misma que Bitcoin era mucho más que libertad financiera; tenía que ver con la protección de la integridad de este mundo digital. Los Guardianes le mostraron que la responsabilidad y el estar alerta formaban parte de esos importantes componentes de esta era.

Aria, renacida, saludó a los Guardianes, continuando hacia Bitcoinia, con nuevos conocimientos y con ese pequeño dispositivo que ahora significaba más y valía más. Para Aria, comprender la seguridad era la clave para liberar las riquezas digitales de Bitconia. Cuanto más se adentraba en esta tierra encantada, más segura se sentía Aria para afrontar sus retos y maravillarse con sus maravillas.

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El Intercambio Encantado

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El Ayuntamiento Descentralizado


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